CONSECUENCIAS(05/04/05)
Todo en esta vida tiene consecuencias.
Cualquier acto, cualquier decisión, cualquier omisión, las tiene.
Leemos esta afirmación en el aspecto apocalíptico de la frase,
y no es a ese al que quiero referirme. Más bien, al hilo que conduce
nuestros actos, y que va concatenando uno con otro de manera mucho más
sutil a como habitualmente solemos analizar nuestra realidad.
Resulta enormemente difícil
convencer a un cliente de la importancia de los detalles en la arquitectura.
Ya sea un particular, como promotor como ente público, hemos caído
en la “construcción de los grandes números” de tal
manera, que obviamos la importancia de estos mínimos: el dimensionado
de un hueco, la orientación de una fachada, el material que queda encorsetado
tras el maquillaje de la fachada… Damos valor puramente estético
a estas soluciones (y por lo tanto, subjetivo), relativizando el conocimiento
del técnico responsable. Y lo hacemos, porque en gran parte de los casos
es cierto este prejuicio. Pero la pérdida de capacitación de los
responsables reales de estas decisiones no reduce la trascendencia de estas
decisiones, las consecuencias de estas decisiones. El acierto en el equilibrio
entre la masa real de un espacio, su orientación y su apertura al exterior,
será decisiva en la carga de consumo que realice. Sin tener estas cuentas
que alterar el acierto en la estética y armonía del resultado.
Pero ¿cómo convencer de esto? ¿Cómo demostrarlo?
¿Qué decisiones debemos tomar para que sus consecuencias sean
la valoración de estos hechos, tan claros para mi, tan difusos para los
verdaderos beneficiarios de su acierto? Expresar, mostrar, demostrar….Esta
página es la consecuencia de esta reflexión. Y ojalá, la
consecuencia de esta página sea un debate abierto sobre esta realidad
que, poco a poco, empieza a tener un peso en nuestras elecciones.
Víctor Moreno Jiménez