HACIA LA AUSTERIDAD (1)


Parece que tras las fiestas, los regalos y las celebraciones, siempre viene un periodo de reflexión en el mes de enero. Al frío y el mal tiempo se les unen la falta de recursos, y eso siempre impone un repaso de lo vivido.


Comenzamos un nuevo año también en el estudio. Nueva gente, nuevos recursos, y esperamos, un nuevo emplazamiento. Si bien la sensación es de absoluto optimismo, una idea no deja de sobrevolar cada una de las líneas e ilusiones que se crean: la austeridad.


Casi siempre este término ha ido aparejado a un concepto negativo y no exento de melancolía. Nunca entendemos la austeridad como preludio del éxito y sí como secuela de excesos pasados. No es el caso. Quiero hacer una arquitectura austera, en la que la responsabilidad prime sobre la comodidad, y la contención sobre el despilfarro que se ha instalado en nuestra sociedad. Que fácil es acostumbrarse a lo sencillo y qué difícil educarse de nuevo tras la relajación.


Creo que nuestro trabajo, el de nuestro estudio y el de nuestro gremio, debe necesariamente reconducir su norte. Nuestro norte está en el sur, como gran posicionador de nuestra obra y las consecuencias que ella genera.


Y para conseguirlo, debemos comenzar desde dentro. Estamos racionalizando nuestra forma de trabajar, para salir de la fase artesanal y saltar a conceptos de empresa. La introducción de nuevo software dará como resultado una mayor liberación de tiempo. Dedicado a pensar realmente en cada detalle, en cada material. Y la creación de una rama de gestión permitirá agilizar todos los trámites administrativos, económicos y de comunicación en que nos enmarcamos.
Bienvenidos al año nuevo, y bienvenidos a esta nueva austeridad. Llevaba mucho esperándola.




Víctor Moreno Jiménez