
HACIA LA AUSTERIDAD
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Parece que tras las fiestas, los regalos y las celebraciones, siempre viene
un periodo de reflexión en el mes de enero. Al frío y el mal tiempo
se les unen la falta de recursos, y eso siempre impone un repaso de lo vivido.
Comenzamos un nuevo año también en el estudio. Nueva gente, nuevos
recursos, y esperamos, un nuevo emplazamiento. Si bien la sensación es
de absoluto optimismo, una idea no deja de sobrevolar cada una de las líneas
e ilusiones que se crean: la austeridad.
Casi siempre este término ha ido aparejado a un concepto negativo y no
exento de melancolía. Nunca entendemos la austeridad como preludio del
éxito y sí como secuela de excesos pasados. No es el caso. Quiero
hacer una arquitectura austera, en la que la responsabilidad prime sobre la
comodidad, y la contención sobre el despilfarro que se ha instalado en
nuestra sociedad. Que fácil es acostumbrarse a lo sencillo y qué
difícil educarse de nuevo tras la relajación.
Creo que nuestro trabajo, el de nuestro estudio y el de nuestro gremio, debe
necesariamente reconducir su norte. Nuestro norte está en el sur, como
gran posicionador de nuestra obra y las consecuencias que ella genera.
Y para conseguirlo, debemos comenzar desde dentro. Estamos racionalizando nuestra
forma de trabajar, para salir de la fase artesanal y saltar a conceptos de empresa.
La introducción de nuevo software dará como resultado una mayor
liberación de tiempo. Dedicado a pensar realmente en cada detalle, en
cada material. Y la creación de una rama de gestión permitirá
agilizar todos los trámites administrativos, económicos y de comunicación
en que nos enmarcamos.
Bienvenidos al año nuevo, y bienvenidos a esta nueva austeridad. Llevaba
mucho esperándola.
Víctor Moreno Jiménez