NUESTRA VERDADERA META-morfosis (18/05/08)

Se acabó. Acabó la campaña, acabó la elección, acabó. Se ha dicho y escrito mucho sobre la espiral de acusaciones y agravios en que se ha convertido todo este proceso. Sinceramente, tengo claro que no ha habido vencedores sino derrotados, ya que toda la profesión ha perdido con esta imagen. Pero puedo decir en primera persona que las urnas han decidido con total limpieza y claridad, y me siento contento y honrado por el cargo para el que he sido elegido.

Ahora lo que era un programa se ha convertido en un compromiso, y es hora de trabajar. Empieza lo duro.

Personalmente, me siento especialemente identificado con dos de los puntos del programa de gobierno que se ha defendido. Por una parte, el foro propuesto sobre el futuro de la profesión me parece especialmente vital no por los tiempos en los que nos encontramos, sino por los venideros. La inercia de esta época de cantidad de trabajo no pude imponer su rumbo, y es hora de plantearse una nueva ruta como bien nos exige nuestro compromiso con esta sociedad. De otro, el discurso sobre innovación y sostenibilidad. Porque ambos están íntimamente ligados. Ya no existe estética sin ética, y es esta última la que nos obliga a responsabilizarnos de la herencia que supone para nuestra cultura el volumen de nuestra porducción.

Tengo toda la esperanza en que esta sea una verdadera meta-morfosis. Porque existe un pulso profesional, pero también generacional tras ella. No es una cuestión de competencias, ni de campos de trabajo. No supone exclusivamente un diálogo entre la defensa de los actuales profesionales y los requerimientos de formación de los venideros. La figura del Arquitecto ha cambiado, y ni nosotros mismos nos estamos dado cuenta. No es que nadie quiera simplificarnos, es que el mundo es más complejo y por comparación, nos encontramos más cercanos a él de lo que creemos. El trabajo de un hombre sólo ya no vale nada, valga lo que valga ese hombre. ¿Quiere eso decir que nuestra presencia ya no tiene sentido?. Nada más lejos de la realidad. Pero si seguimos obstinados en defender antiguas atribuciones, dejaremos de asumir otras nuevas a las que estamos llamados. Si una metamorfosis supone desmontar el personaje para reinventarlo, es hora. Porque otros están escribiendo el guión por nosotros ante nuestra desidia, y puedo asegurar que no nos están reservando el papel protagonista que creemos en posesión.

 

 

Víctor Moreno
arquitecto